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martes, 23 de mayo de 2017

El efecto bouba / kiki: fenómeno lingüista.

A ver si me ayudan, 
cuál se llama Bouba y cuál Kiki?




Si has decidido que la figura puntiaguda es kiki y la figura redondeada es bouba, has respondido de la misma forma que la gran mayoría de los encuestados.

Este experimento fue realizado con estas y otras palabras similares (maluma, baluba, takete), entre personas de diversas edades, grupos étnicos, estratos sociales y género, y los resultados son sorprendentes: más del 90% de los encuestados suele asociar la palabra kiki con la figura puntiaguda y la palabra bouba con la forma redondeada.

La razón de este interesante fenómeno, para algunos lingüistas, reside en que los fonemas de una palabra como bouba son bilabiales, sonoros, abiertos, obligando a los labios a tomar una forma redondeada, mientras que los sonidos de una palabra como kiki son velares, sordos, cerrados, haciendo que los labios formen una figura más puntiaguda.

Curiosamente, esta disputa ya había estado de moda en la época de Platón. En el diálogo de Crátilo, escrito aproximadamente en el año 360 a.C., el famoso filósofo expuso el punto de vista de quienes creían que los sonidos contienen la esencia de aquello que nombran y el punto de vista de quienes consideraban que la relación entre el nombre y lo nombrado es completamente arbitraria.

Pero además del efecto bouba/kiki, otros investigadores han encontrado relaciones entre los sabores y las formas, explica la BBC.

*Un producto se sentiría más dulce en un plato redondo que en un plato triangular, mientras que lo contrario sucedería con un producto picante, que se vería beneficiado por las formas puntiagudas*

Más aún, el sabor, la forma, el color, la textura, la música y otros factores externos no se limitan a estimular los sentidos con los que están directamente relacionados sino que también afectarían a otros sentidos.

viernes, 5 de mayo de 2017

El efecto de Benjamin Franklin



Un truco muy curioso y sencillo que leí hace poco para agradarle a la gente, se titulaba "El Efecto de Benjamin Franklin" y sugería lo siguiente:

"Le agradas mas a una persona cuando esta te hace un favor. Además una persona que te hizo un favor pequeño previo, está más predispuesta a hacerte nuevamente un favor más grande."
Es un fenómeno psicológico llamado "Disonancia Cognitiva", y es básicamente, cuando dos pensamientos entran en conflicto.
Una justificación a esto es que siempre instintivamente vamos a ayudar a una persona que nos cae bien y nos agradó. Por otro lado, entramos en un conflicto cuando le hacemos un favor a alguien que nos cae mal. Internamente entramos en una contradicción; ya que le hicimos un favor a alguien que no deberíamos y la mente hace que esta persona no nos desagrade tanto.
Franklin era un genio, no me cabe la menor duda. Él lo hacia mucho: pedía pequeños favores muy fáciles de cumplir para agradarle a la gente. Los pedía también a sus opositores para que estos se sientan necesitados por él, generaba confianza y después, Franklin los ponía de su lado para que compartieran sus ideas, ya que el inconsciente del favor que le hizo esa persona previamente para ayudarlo, no podía ir en contra de lo que pensaba en su contra, entraban en conflicto y finalmente terminaban siendo amigos de Franklin.
En Resumen: Si quieres gustarle y agradar a alguien pídele un favor. Éste puede ser pequeño, como pedir prestado un lápiz, después podrás pedir favores mas grandes y tendrás a esta persona de tu lado.
¿Te puedo pedir un pequeño favor? Comparte este post.

lunes, 26 de diciembre de 2016

De haber inteligencia artificial con conciencia, ¿Podrían desarrollar los robots enfermedades mentales?

Si fuésemos capaces de crear inteligencia artificial con conciencia propia, ¿podrían desarrollar los robots enfermedades mentales?

Pablo Adarraga, Doctor en psicología, Profesor titular de la Universidad Autónoma de Madrid opina:


El antecedente de la pregunta es complicado. Si pudiéramos crear máquinas con autoconciencia ¿cómo podríamos discernir si verdaderamente la tienen, es decir, que ahí dentro de ese cacharro hay una entidad que siente, o si por el contrario hemos creado una excelente simulación de una entidad que siente, pero que no siente “como nosotros”, que no hay “nadie” ahí dentro? No se conoce a fecha de hoy una prueba científicamente aceptable capaz de dirimir esta cuestión, y los filósofos siguen discutiendo sobre la forma que tendría tal prueba.

Puesto que la pregunta nos sitúa en el fascinante campo de la especulación y la ficción científica, vamos a imaginar resuelta esta cuestión. Vale, tenemos una máquina autoconsciente. Podría desarrollar psicopatologías?

Yo me inclino a pensar (especulativamente, insisto) que sí. Muchas de las llamadas enfermedades mentales son el resultado de sutiles cambios biológicos. Alteraciones en los niveles de un neurotransmisor, actividad excesiva o deficitaria de tales o cuales área corticales o núcleos cerebrales… Son un problema para nosotros porque a) tenemos consciencia, sentimos y b) se espera de nosotros que nuestro comportamiento se ciña a ciertas pautas. Un ordenador normal (es decir, no autoconsciente) puede estar hasta las cejas de virus, de aplicaciones mal desinstaladas, tener el registro de Windows como un bebedero de patos, estar sobrecalentado… y funcionará mejor o peor desde nuestro punto de vista, pero “personalmente” no tiene ningún problema, porque “personalmente” no tiene nada, no es un ser sintiente. Tampoco va a sentirse feliz y a gusto por estar perfectamente configurado con la última versión más guay de un sistema operativo, con los discos nuevecitos, a temperatura óptima, etc. No siente, ergo no padece. Y recuerda que la palabra patología viene de pathos. No tendría ningún sentido lógico, aunque tal vez sí metafórico, atribuirle patologías de ningún tipo.

Pero si suponemos que el ordenador sufre cuando está en malas condiciones, podría tal vez ocurrir que (si asumimos también que esa autoconciencia puede controlar hasta cierto punto su propio comportamiento, como suponemos que es nuestro caso), tal vez pasase cada vez más tiempo comprobando el estado de su sistema de archivos y ejecutase una y otra vez procesos de defragmentación de sus discos, perdiendo con ello un tiempo de CPU precioso para sus tareas normales. Tendríamos algo muy parecido a un ordenador con un trastorno obsesivo-compulsivo.

Seguramente, el hipotético robot a que se refiere la pregunta se parecería poco a un PC o un Mac. Pero la idea se puede mantener: en la medida en que el sistema pueda “sentir” cosas que no funcionan bien en sí mismo, y tenga autonomía para tratar de paliarlas, tal vez existiría el riesgo de que reaccionara a ese sentimiento de maneras disfuncionales.

Otra cosa es hasta qué punto esas hipotéticas patologías se asemejarían a las nuestras.


Otro punto de vista

Sergio Hernández, Matemático por estudios, programador por trabajo, físico por afición, nos responde:

Si. Yo mismo he tenido esos problemas. Escribí en su día un post en mi blog al respecto del miedo, el más sencillo de generar si no llevas cuidado: Fear feelings

Cree una IA basada en entropia, fractales y un cierto potencial asociado a cada posible estado. El objetivo de la IA es moverse de forma que ese potencial se maximize.

Al probar diferentes potenciales me tope con zonas de potencial negativo. La IA reacciona ante ellas con autentico miedo: le repelen, no es que las evite, es que las huye. Si se ve rodeado por estas zonas peligrosas y no encuentra salida, se suicida, ya que el potencial de “muerto” es de cero siempre y cero es mayor que potencial negativo…


Hay mas ejemplos (miedo “paralizante”, suicidio, atracción por el peligro, tendencia a la violencia, etc) pero si, una inteligencia avanzada necesita de sentimientos para poder comparar posibilidades, y puede tener problemas mentales de todo tipo si estos llegan a ser negativos.

lunes, 28 de noviembre de 2016

Los 5 sentidos



Mientras que los seres humanos tienen una multitud de sentidos, generalmente reconocemos 5 de ellos. Los 5 sentidos incluyen la vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto. Nuestra capacidad de percibir las cosas a través de nuestros sentidos es verdaderamente notable. Aquí hay algunos increíbles datos sobre nuestros 5 sentidos:

  • Tenemos cerca de 6 millones de células que detectan olores. Eso no es nada comparado con los perros, que tienen 220 millones de ellos.
  • La frase "despertar y oler el café" (wake up and smell the coffee) tiene su mérito detrás. Resulta que no podemos oler en nuestros sueños. Cuando estamos dormidos, nuestro sentido del olfato se apaga.
  • Nuestra piel contiene más de 4 millones de receptores sensoriales.
  • Tenemos más receptores para el dolor que para cualquier otra sensación.
  • Después del cerebro, los ojos son el órgano más complejo del cuerpo.
  • Recibimos una "nariz nueva" cada mes. Esto se debe a que nuestras células de olor se renuevan cada 28 días.
  • ¿La parte menos sensible de tu cuerpo? La espalda. Contiene sólo una parte muy pequeña de la corteza somatosensorial.
  • Antes de nacer, nuestro sentido del olfato ya está funcionando plenamente. Es el primero de nuestros sentidos en desarrollarse. Además, nuestro sentido del olfato es más fuerte en la primavera y el verano debido a la humedad adicional en el aire.
  • Aproximadamente el 80% de lo que experimentamos como sabor es gracias a nuestra capacidad de oler.
  • Un solo ojo contiene más de 2 millones de piezas de trabajo y tiene la capacidad de detectar una vela encendida de 14 millas de distancia.
  • Cualquier forma de contacto humano puede ayudar a reducir el estrés, así como tu ritmo cardíaco. 
  • Después de comer una comida grande, tu oído es temporalmente menos "agudo".
  • El ruido más pequeño puede causar que nuestras pupilas se dilaten. Es por esta razón que los cirujanos se molestan tanto con los ruidos inesperados. Incluso el ruido más sutil puede borrar ligeramente su visión.
  • Después de un año, la gente puede recordar los olores con una increíble precisión del 65%. Cuando se trata de la visión, nuestro recuerdo es de alrededor del 50% después de sólo 3 meses.
  • Las papilas gustativas mueren y se regeneran cada pocos días. Tenemos cerca de 10,000 de ellos.
  • Nuestros oídos tienen la capacidad de decirnos con precisión de qué dirección viene un ruido. Sin embargo, son menos expertos en reconocer cuán lejos está la fuente del ruido.

jueves, 24 de noviembre de 2016

Cada que estoy mintiendo...



La mayoría de la gente dirá una mentira dos veces al día. Así que... muy a menudo.

Según algunos estudios, un quinto de los intercambios sociales que duran más de 10 minutos incluyen al menos una mentira, y en el plazo de una semana, la gente engañará aproximadamente el 30% de los que interactúan de uno-a-uno.

El número aumenta cuando se trata de la familia. Por ejemplo, a los estudiantes universitarios le mienten a su madre en cada segunda conversación, lo cual es sorprendente.

Cuando se trata de números, el 65% de la gente piensa que nos hemos vuelto menos honestos en la última década, mientras que sólo el 2% de la gente cree que hemos llegado a ser más sinceros.

En el ámbito laboral, el 15% de las personas admitió que dijo una mentira en el trabajo en el último mes, y de esos mentirosos, el 59% no sentía la menor culpa. ¿Sabes por qué? Porque el 79% de la gente cree que la ganancia personal es más importante que la integridad y la honestidad.

Así que ahora apuesto a que te estás preguntando quién te está mintiendo más.
Cuando se preguntó, el 95% de la gente pensaba que los políticos eran los más propensos a mentir. Esto fue seguido por el 92% diciendo que los líderes empresariales/CEOs, el 91% dijo que las celebridades, el 77% dijo que los abogados eran los más propensos a mentir, y, finalmente, sólo el 27% pensaba que los médicos probablemente mientan.

Aquí un videito buenísimo...






...mentira.

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Cuando mientes, tus ojos te delatan

Es el movimiento de tus ojos lo que te delatará cuando mientas, y también le dirá a qué parte del cerebro están accediendo. De esta manera, en realidad se puede saber si alguien está construyendo cualquier información compuesta o realmente recordando lo que pasó por la forma en que se ven. Mira esta imagen:




Generalmente, los mentirosos miran hacia la izquierda cuando mienten. Pero ten en cuenta que este no es un sistema infalible. Este es el modelo más común de percibir el engaño, pero no es lo mismo con todo el mundo. Antes de ir acusando a alguien, evalúalos cuando estén diciendo la verdad. Cuáles son sus tácticas cuando están construyendo la información, en comparación con la fabricación, te ayudará a averiguar lo que es real o no.

martes, 22 de noviembre de 2016

¿Qué pasa en tu cerebro cuando mientes?

Seamos realistas, no importa cuánto intentes negarlo, todos mentimos frecuentemente más de lo que estamos dispuestos a admitir. Ya se trate de una pequeña mentira blanca, hay un amplio espectro de falsedad con el que estamos dispuestos a vivir. Pero, ¿alguna vez te has preguntado qué sucede en el cerebro de alguien cuando están siendo deliberadamente engañosos? ¿O cómo cambia su cerebro cuando rechaza la verdad? Y lo más importante, ¿cómo puedes saber cuando alguien te está mintiendo? Aquí algunas notas:

¿Qué pasa en tu cerebro cuando mientes?
Durante siglos, los científicos, los médicos y los psicólogos han estado tratando de averiguar qué es lo que permite la mentira en el cerebro, tanto desde la posición del mentiroso como de su víctima.

En la época victoriana, dependían de la frenología, donde miraban la forma del cráneo (y por defecto, el cerebro debajo, ya que eran decididamente la misma forma), y así es como determinaban características, tendencias a la violencia y otros. No era muy científico, pero creían que si las partes de tu cerebro que controlaban la benevolencia, la amabilidad y la autoestima estaban bajo desarrollo, eras un mentiroso patológico.

Ahora la historia es diferente. Cuando se miente, tu lóbulo frontal, la parte responsable de las funciones cognitivas y el movimiento voluntario, se activa. Esta es la parte de tu cerebro que está involucrada en la supresión o inhibición de la verdad. Entonces el lóbulo temporal entra en acción. Esta es la parte del cerebro que procesa los recuerdos, por lo que tu cerebro está comprobando los hechos y tu disco duro mental para asegurarte de que la mentira es legítima.



El sistema límbico también entra en acción. Esta es la parte del cerebro que apoya la emoción, el comportamiento, la motivación y la memoria a largo plazo. Si estás tratando con un mentiroso patológico o alguien que se siente culpable, depende de cómo su sistema límbico está conectado en su cerebro. Esto también envía químicos para la ansiedad. Con todo, una mentira hace que el cerebro se encienda principalmente en estas 3 áreas de una manera significativa y hace que tu cerebro trabaje duro.

Por otro lado, cuando no estás trabajando duro para llegar a una historia creativa y respaldarlo con hechos verificados, tu cerebro está bastante frío.

¿Qué significa esto? Esto significa que los estudios han demostrado que los mentirosos compulsivos tienen hasta un 26% más de materia blanca en su corteza prefrontal, por lo que son mejores en hacer conexiones no fundamentadas en la realidad. Por ejemplo, para un mentiroso practicado, no hay mucha diferencia entre "yo" y "el hombre más sexy del mundo". Como un experto mentiroso, él lo cree.



Así que cuando se trata de una mentira, obviamente, si miras la televisión, películas o el trabajo en la aplicación de la ley, ya sabes acerca de el polígrafo; el famoso detector de mentiras. La máquina funciona basándose en ciertas señales fisiológicas - temblores, ritmo cardíaco, todas las cosas controladas por el sistema límbico como resultado de la ansiedad sentida por el sujeto.

Por lo tanto, una prueba de detector de mentiras puede ser engañada si un sujeto es inusualmente calmado o ansioso, y cuánto se desvían de su línea de base. Esto significa que la precisión de un detector de mentiras puede ser tan baja como 50% y tan alta como 90%, en condiciones variables. Lo que hace que la máquina increíblemente poco fiable e inadmisible en los tribunales.