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miércoles, 25 de enero de 2017

El cuento de la cabeza de pescado



En una familia, la abuela, luego la madre y finalmente la nieta, cada vez que cocinaban pescado al horno le cortaban la cabeza.

Un día la nieta se preguntó cuál era el motivo de cortarle la cabeza al pescado. Entonces decidió preguntarle a su madre. La respuesta fue: “no lo sé, lo hago así porque así lo hacía mi madre”.

Así fue que la nieta consultó a su abuela cuál era el motivo de esa costumbre que se había transmitido de generación en generación y la respuesta fue: “Le corto la cabeza al pescado porque mi bandeja es pequeña y no entra entero”.


Este cuento me hizo reflexionar, cuantas veces nos encontramos haciendo cosas que copiamos de nuestros padres, sin pensar qué sentido tiene hacerlo. Desde entonces me permito pensar si algo que hago tiene realmente sentido o si es parte de alguna costumbre heredada o aprendida sin cuestionarse.

martes, 22 de noviembre de 2016

¿Qué pasa en tu cerebro cuando mientes?

Seamos realistas, no importa cuánto intentes negarlo, todos mentimos frecuentemente más de lo que estamos dispuestos a admitir. Ya se trate de una pequeña mentira blanca, hay un amplio espectro de falsedad con el que estamos dispuestos a vivir. Pero, ¿alguna vez te has preguntado qué sucede en el cerebro de alguien cuando están siendo deliberadamente engañosos? ¿O cómo cambia su cerebro cuando rechaza la verdad? Y lo más importante, ¿cómo puedes saber cuando alguien te está mintiendo? Aquí algunas notas:

¿Qué pasa en tu cerebro cuando mientes?
Durante siglos, los científicos, los médicos y los psicólogos han estado tratando de averiguar qué es lo que permite la mentira en el cerebro, tanto desde la posición del mentiroso como de su víctima.

En la época victoriana, dependían de la frenología, donde miraban la forma del cráneo (y por defecto, el cerebro debajo, ya que eran decididamente la misma forma), y así es como determinaban características, tendencias a la violencia y otros. No era muy científico, pero creían que si las partes de tu cerebro que controlaban la benevolencia, la amabilidad y la autoestima estaban bajo desarrollo, eras un mentiroso patológico.

Ahora la historia es diferente. Cuando se miente, tu lóbulo frontal, la parte responsable de las funciones cognitivas y el movimiento voluntario, se activa. Esta es la parte de tu cerebro que está involucrada en la supresión o inhibición de la verdad. Entonces el lóbulo temporal entra en acción. Esta es la parte del cerebro que procesa los recuerdos, por lo que tu cerebro está comprobando los hechos y tu disco duro mental para asegurarte de que la mentira es legítima.



El sistema límbico también entra en acción. Esta es la parte del cerebro que apoya la emoción, el comportamiento, la motivación y la memoria a largo plazo. Si estás tratando con un mentiroso patológico o alguien que se siente culpable, depende de cómo su sistema límbico está conectado en su cerebro. Esto también envía químicos para la ansiedad. Con todo, una mentira hace que el cerebro se encienda principalmente en estas 3 áreas de una manera significativa y hace que tu cerebro trabaje duro.

Por otro lado, cuando no estás trabajando duro para llegar a una historia creativa y respaldarlo con hechos verificados, tu cerebro está bastante frío.

¿Qué significa esto? Esto significa que los estudios han demostrado que los mentirosos compulsivos tienen hasta un 26% más de materia blanca en su corteza prefrontal, por lo que son mejores en hacer conexiones no fundamentadas en la realidad. Por ejemplo, para un mentiroso practicado, no hay mucha diferencia entre "yo" y "el hombre más sexy del mundo". Como un experto mentiroso, él lo cree.



Así que cuando se trata de una mentira, obviamente, si miras la televisión, películas o el trabajo en la aplicación de la ley, ya sabes acerca de el polígrafo; el famoso detector de mentiras. La máquina funciona basándose en ciertas señales fisiológicas - temblores, ritmo cardíaco, todas las cosas controladas por el sistema límbico como resultado de la ansiedad sentida por el sujeto.

Por lo tanto, una prueba de detector de mentiras puede ser engañada si un sujeto es inusualmente calmado o ansioso, y cuánto se desvían de su línea de base. Esto significa que la precisión de un detector de mentiras puede ser tan baja como 50% y tan alta como 90%, en condiciones variables. Lo que hace que la máquina increíblemente poco fiable e inadmisible en los tribunales.

jueves, 17 de noviembre de 2016

Artículo de María Marty sobre la igualdad


Muy interesante el discernimiento de esta comunicadora sobre la igualdad; habrá que seguirla. Aunque comete, a mi parecer, dos errores (sin relevancia para el artículo) al decir que:

  1. Haría una fogata para que los cerebros entren en calor. El cerebro y el cuerpo son más productivos entre los 16 y 24 grados. Las grandes corporaciones lo saben y nos hacen creer que el aire acondicionado es para el bienestar de los trabajadores.
  2. Aquí tocaré carne: La farsa con el mejor Marketing del planeta es el de la vida eterna que te cuentan en las iglesias. El mejor de la historia a mi parecer.



Aquí el artículo: