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miércoles, 25 de enero de 2017

El cuento de la cabeza de pescado



En una familia, la abuela, luego la madre y finalmente la nieta, cada vez que cocinaban pescado al horno le cortaban la cabeza.

Un día la nieta se preguntó cuál era el motivo de cortarle la cabeza al pescado. Entonces decidió preguntarle a su madre. La respuesta fue: “no lo sé, lo hago así porque así lo hacía mi madre”.

Así fue que la nieta consultó a su abuela cuál era el motivo de esa costumbre que se había transmitido de generación en generación y la respuesta fue: “Le corto la cabeza al pescado porque mi bandeja es pequeña y no entra entero”.


Este cuento me hizo reflexionar, cuantas veces nos encontramos haciendo cosas que copiamos de nuestros padres, sin pensar qué sentido tiene hacerlo. Desde entonces me permito pensar si algo que hago tiene realmente sentido o si es parte de alguna costumbre heredada o aprendida sin cuestionarse.

viernes, 23 de diciembre de 2016

Relación entre la cultura y el ruido



Nos contaba un amigo, que siempre había observado que existe una relación casi directa entre nivel cultural y el ruido. Lo había visto en infinidad de ámbitos como restaurantes, barrios, playas, etc.
Se refería a la educación pero también al intelecto, que no estaba relacionado con la riqueza.

Es frecuente ver que cuando dos personas inteligentes conversan, lo hacen tranquilamente y en voz baja, escuchándose el uno al otro. Pero cuando se trata de gente con pocas luces, lo hacen a los gritos y atropellándose, como si fuese una competencia por quien hace más ruido.

Si uno acude a un restaurante elegante, el ambiente es sereno y relajante. Si por el contrario acude a un sitio popular, el ruido de la gente, de la música, de la radio, del perro, etc, te puede volver loco.

Si uno va a una playa a relajarse y comienza a caer gente “normal", solo se oye el sonido del viento, del mar y las risas de los niños. Ni bien cae una persona de "menor nivel cultural" (por darle un nombre), comienza el reggaeton, la cumbia, las palabrotas y la moto a tope.


No sé si es un asunto de inteligencia, riqueza o educación, pero es evidente que cuanto más pulida es una persona o un grupo social, más apreciado es el silencio.

Ver también

jueves, 15 de diciembre de 2016

7 Curiosidades de la Navidad



1. A los 5 meses del comienzo de la Primera Guerra Mundial:
Ambos bandos se tomaron un descanso en Navidad donde se cantaban entre ellos villancicos y canciones. A la mañana siguiente, soldados alemanes salieron de las trincheras y empezaron a aproximarse a las tropas Aliadas gritando “Feliz Navidad” en inglés. Lo más increíble, no fue un truco, realmente docenas de soldados británicos salieron a recibirles y estrechar sus manos, incluso intercambiaron cigarros. 

2. Papá Noel, Santa Claus o San Nicolás:
Son algunos nombres que se le han dado a este legendario personaje. En realidad se trata de una figura inspirada en un obispo cristiano llamado Nicolás, que vivió en el siglo IV, en la actual Turquía. Era una persona venerada por los cristianos de la Edad Media, y hoy se conservan sus reliquias en la basílica de San Nicolás en Bari, Italia. De él se cuentan cientos de historias, narrando sus milagros y bondades. Su mítica fama de repartidor de obsequios se basa en una historia, que cuenta que un padre de tres hijas, no podía casarlas por no tener la dote necesaria. Al saber esto, Nicolás les dio una bolsa de monedas de oro a cada una de ellas. Pero, se dice que todo esto fue hecho en secreto por el sacerdote, quien entraba por una ventana y ponía las monedas dentro de los calcetines de las chicas, que colgaban sobre la chimenea para secarlos. 

3. Bruja Befana:
En algunos países existe la leyenda de la bruja Befana, que barría su casa con su escoba, cuando pasaron los Reyes Magos hacia el pesebre de Belén y la invitaron a ir con ellos. La bruja no los acompañó, y se siente arrepentida. Por eso, la Befana sale cada año a repartir regalos, en busca del Niño Dios, como señal de arrepentimiento. Si los niños han sido buenos con caramelos y chocolates, en cambio si han sido malos los rellena de carbón.
Cuentan que esta leyenda de la Befana se originó en Italia. Y se regalan también brujitas con escobas para las Fiestas. Su nombre deriva de la palabra epifanía.

4. La Flor de Nochebuena:
Estas tradicionales plantas son nativas de regiones tropicales de México, específicamente de Taxco, Guerrero. Su uso como planta decorativa en la temporada navideña, se debe a que florecen en invierno. Los prehispánicos la llamaban, en náhuatl, Cuetlaxóchitl, que se deriva de la unión de las palabras, Cuetlaxtli que significa cuero y xochitl, que significa flor. Esta flor se dio a conocer al resto del mundo durante la época colonial, en la cual se adornaban las iglesias con ella durante las fiestas navideñas.

5. Los Reyes Magos:
Data del siglo VI d.C. Melchor, que representa a los europeos, ofreció al Niño Dios un presente de oro que atestigua su realeza. Gaspar, representante de los semitas de Asia, cuyo bien más preciado es el incienso, lo ofreció al Niño como símbolo de su divinidad. Y por último, Baltasar, negro y con barba, se identifica con los hijos de Cam, los africanos, que entregan la mirra, en alusión a su futura pasión y resurrección. Los restos de los Reyes Magos estuvieron durante trescientos años en Constantinopla, en lo que antes era Bizancio y ahora Estambul, en Turquía. Luego fueron trasladados a Milán hasta 1162, en que el emperador Barbarroja saqueó Milán y entregó los restos de los Reyes Magos al arzobispo Reinaldo de Dassel, quien decidió que dichos restos fueran trasladados a Colonia, Alemania. Los restos de los tres Reyes Magos descansan en un cofre de oro y plata que pesa unos 350 kg, y se halla en una capilla que hizo construir a tal efecto el emperador Carlomagno en Colonia, Alemania.

6. Colores oficiales:
Los colores de la Navidad son el verde, el rojo y el dorado. El verde representa el renacimiento y la vida, el rojo es por la sangre de Cristo y el dorado es la luz, la riqueza y la realeza.

7. Noche de Paz
La canción más popular de Navidad es Noche de Paz, con 733 versiones desde 1973. Se dice que fue escrita en Austria por el padre Joseph Mohr cuando se le rompió el órgano de la iglesia. Sin embargo, la historia que parece ser cierta es la de un sacerdote que la escribió mientras se quedaba en una iglesia de Austria.

viernes, 11 de noviembre de 2016

Las Tarjetas Rojas y Amarillas



Respecto de las tarjetas roja y amarilla en el fútbol, se han preguntado ¿De dónde viene la idea?¿Desde cuándo y por qué se usan?. 


Esas penalidades siempre existieron pero eran verbales. En el caso de la expulsión, ésta era evidente para todos; pero en el caso de la amonestación, ésta pasaba algunas veces desapercibida, sobre todo para las tribunas.

La necesidad de hacer algo más notorio fue evidente en un partido entre las selecciones de Inglaterra y Argentina durante el Mundial de Inglaterra 1966, donde un jugador inglés fue amonestado y su seleccionador recién pudo hacer una protesta formal cuando se enteró por la prensa.

A un árbitro inglés se le ocurrió utilizar tarjetas con los colores del semáforo para las sanciones ¿Quién no los conocía? Amarillo ¡Ey cuidadito! Rojo ¡Hasta aquí no más compadrito! 

Estas tarjetas se implementaron por primera vez en el Mundial de México 1970, cuando a éste árbitro lo nombraron presidente de la comisión FIFA. Como comprenderán, la tarjeta amarilla se usó inmediatamente durante el partido inaugural entre las selecciones de México y la Unión Soviética (fue a un soviético); pero la tarjeta roja no se usó si no hasta el Mundial de Alemania 1974 durante el partido Alemania Federal-Chile. Fue un árbitro turco quien sacó la primera tarjeta roja ¿De qué equipo el primer jugador sancionado? Aquí el vídeo…



miércoles, 9 de noviembre de 2016

Laura Ladrón de Guevara




Consideramos importante reproducir esta entrevista, tomada del Diario Perú21 para destacar la labor que Laura Ladrón de Guevara, ha realizado a favor de la lengua quechua. Con 96 años, Laura siguió perseverando en la difusión de la lengua quechua que los peruanos deberíamos imitar y respetar

Autora de un diccionario quechua castellano inglés, entre otras obras vinculadas al quechua, Laura Ladrón de Guevara fue una de las candidatas al premio Orgullo Inca Kola. ¿La pertinencia de este trabajo? La misma de hace siglos: millones de peruanos están incomunicados. ¿Podemos considerarnos un país así? 

''Ya había enviudado y mis tres hijos estaban en la universidad cuando, de pronto, me acordé de mi infancia en el Cusco, donde había nacido, y del quechua, que me encanta, pero había estado casada con un limeño al que no le gustaba por nada", recuerda Laura Ladrón de Guevara. Nuestra conversación es escuchada por el resto de su familia reunida en casa.

Recién entonces se dedicó al quechua...

Ya no había quién me lo prohibiera. Entonces, empecé a ir a la Biblioteca Nacional a las 7 de la mañana, para revisar todos los libros sobre quechua. Y anotaba todas las palabras que no entendía. Luego empecé a ordenarlas, primero en español y, luego, en inglés. Al final, tenía una ruma de papeles que me tomó dos años ordenar. 

¿Cómo aprendió el quechua? 

De niña, con los campesinos de mi hacienda que estaba en la provincia de Anta, en Cusco. Yo paraba con los hijos de los campesinos, me iba con ellos detrás de las ovejas, por los cerros, y la pasaba hablando en quechua. Después entré interna a un colegio de monjas de españolas y, cuando murió mi mamá, entré el colegio de Santa Ana, de madres italianas. Total, no volví a hablar nada de quechua desde que tenía ocho años. Pocos meses después de salir del internado conocí a mi esposo, me casé y tuve mis hijos. Luego, vinimos a Lima, porque mi esposo era profesor de Bellas Artes. 



Me decía que era profesora...

En mis horas libres, decía ¿qué hago?. Y vi que había cursos del magisterio. Me inscribí y fui haciendo cursos de perfeccionamiento hasta que me nombraron directora de un instituto y, luego, me mandaron a Ayacucho a fundar otro. Me fui con mi hija y mi hijo mayor.

¿Y su esposo?

Estaba becado en París, estudiando en La Sorbona. Regresó a Lima cuando se le acabó la beca.

Dijo que a su esposo no le gustaba el quechua...

No. Cuando me escuchaba hablarlo con la servidumbre, que era la única oportunidad que tenía de hablarlo, decía, 'hablen en cristiano'. 

Qué pesado...

Y no sé por qué no le gustaba. Era un hombre culto. Pero después le dolió en el alma, porque en Francia le presentaron a una persona que estaba muy ansiosa de conocerlo. Se trataba de un ruso que sabía 27 idiomas y quería aprender el quechua. Y mi esposo no sabía ni A. Después me contó que, con la cara de vergüenza en el suelo, quiso que se lo tragara la tierra, porque no sabía el idioma de su patria. 

¿Ha escrito en quechua?

Traduje algunas poesías y bastantes cuentos. Sonqoypin chukikuna paqarishan / chiwanwaypa saphinta wit'urispa / nunaranin takiyta sumaq kayman / ychaqa llaki kan / nishu nak'ariy. Significa: me están naciendo espadas en el alma / que cortan las raíces de mis lirios / yo quería cantarle a la belleza / pero hay tanto dolor, tanta tristeza... Son los primeros versos del poema Vox Populi, de Eduardo Barrios.

¿Qué le inspira el quechua? 

Para mí, son los cimientos del gran edificio que significa mi patria. Porque el quechua viene del aymara. Nuestro primer gobernante no se llama Manco sino Mayco, que quiere decir rey soberano. Mayco es palabra aymara.

¿Cómo está segura?

Porque tenía un diccionario aymara donde encontré infinidad de palabras quechuas. Ese libro ya lo doné a la Universidad del Cusco, que es donde debo dejar mis libros, porque, en mi casa, mis hijos no hablan quechua; entonces, qué les va a interesar, y la muerte me está acechando.

¿Qué otros trabajos está haciendo?

He escrito cuentos, una novela a base de hechos verdaderos que sucedieron en el Cusco y, ahora, estoy trabajando en un diccionario de toponímicos. 

Nombres de lugares. Son los que menos cambian con el paso del tiempo. ¿Qué ha encontrado?

El doctor Rafael Aguilar Paéz decía que Arequipa, por ejemplo, venía de ari quepaichis. Arí quiere decir sí, quepaichis, quédense. A mí me correteaba la idea de que no podía ser. Total que una vez que voy a Arequipa, me encuentro con que areq también significa volcán, cosa que desconocía porque en Cusco nunca se había hablado de eso. Y jepan es atrás. Entonces, pensé, areq jepan, que es la ciudad de atrás del volcán. 

En las ciudades grandes casi nadie habla quechua...

Es injusto. Es un abuso. ¿La gente que habla quechua, cómo le dice a un médico sus síntomas o qué le duele a su hijo? Es como si usted hablara con un ruso... y quizá se comunique mejor. Todos los peruanos debemos saber por lo menos lo básico, igual que saben lo básico del inglés. Me parece una injusticia con esa gente que vive aislada de la civilización. Por eso nació el terrorismo, porque ellos no tienen escuelas, porque no les enseñan el castellano. ¿Y, además, por qué los que hablan castellano no saben quechua?

Entrevista Tomada del Diario Perú 21.

lunes, 7 de noviembre de 2016

Etimología (con sentido) de Arequipa

¡PELIGRO! ¡POST EXTENSO!

(pero buenísimo)


Me llama la atención, el por qué la tradición y la leyenda se impusieron en la explicación etimológica de la palabra Arequipa.

El nombre Arequepay lo llevan hoteles, restaurantes, negocios diversos y hasta una canción de Chabuca Granda. Es mencionado en medios escritos y expuesto por los guías de turismo a cuanto visitante les es posible. Etimológicamente hablando, probablemente sea el significado más difundido en el Perú.

Cuenta la tradición mencionada, que los soldados del Inca Mayta Cápac le pidieron permiso para quedarse en el valle del río Chili porque quedaron maravillados por la belleza del paisaje y la suavidad del clima. Y según esta leyenda, el inca respondió "Ari qhipay" ("Sí, quedaos" en quechua).

Quisiera hacer algunas observaciones que podrían contradecir esto:

Si queremos decir sí en quechua, no se dice Ari sino Arí, con tílde. Las palabras quechuas son graves. No hay palabras esdrújulas o sobreesdrújulas; tampoco hay palabras agudas, salvo estas pocas excepciones: las que llevan el sufijo conjetural chá; unas 8 interjecciones; y un par de palabras que expresan afirmación, Hinayá y Arí.

Mayta Cápac, el cuarto inca, no llegó nunca con un ejército a Arequipa. Perteneció a la fase conocida como Curacazgo del Cusco. Fue Pachacútec, el octavo Inca, el que comenzó con la fase de expansión, llamada también Tahuantinsuyo o Imperio.

Difícil que el inca haya hablado con sus soldados. El Inca jamás tenía trato directo con el pueblo; ni siquiera se le podía mirar a los ojos. Era asistido por familiares, funcionarios y sacerdotes de la nobleza.

La nobleza Inca no hablaba quechua sino puquina que era su lengua críptica; lengua hoy extinta pero de la cual quedan muchos nombres conocidos. El quechua y el aimara eran las lenguas del pueblo.

Una de las características más importantes de nuestra toponimia indígena (o sea los nombres de lugares habitados y no habitados, incluidos ríos, montañas, lagos, etc.) es que indicaban claramente las características físicas del lugar y eran inmediatamente comprensibles para el que hablaba la lengua. No tienen relación con personajes históricos, míticos, religiosos, de situaciones ni menos de acciones, como este caso en particular. Ese es un concepto español y occidental.

Es occidental también el pensar que un súbdito le pudiese decir al Inca: “Jefe, nos cansamos, este valle está muy templado y muy bonito. Nos quedamos”. Peor aún que el Inca le responda: “Quédense, yo me regreso solo y si pasa algo yo mismo soy”.

A muchos nombres propios de lugares y personajes de nuestra cultura andina se les ha querido dar una explicación buscando un origen quechua; pero aquí se incurre en un grave error (aunque podría ser que efectivamente este nombre provenga del quechua). Es verdad que muchos de los lugares en esta parte del sub continente tienen nombre quechua, pero no todos son los nombres originarios. Y esto se dio porque los curas españoles evangelizaron en quechua, ya que era la lengua más comprensible por los antiguos peruanos, y eran estos curas los encargados de elaborar los mapas utilizados en su evangelización. Pero a la llegada de los españoles se estima que las lenguas habladas en el Tahuantinsuyo y en la Amazonia eran más de 300.

Lo que parece ser cierto es que es un nombre que viene de una lengua del lugar (se habló proto-quechua, puquina y aimara en la zona). También que es un nombre formado por dos palabras como la mayoría de los nombres andinos y que tiene que ver con una característica del lugar.

Todo aquel que ha estado en Arequipa y contempla los alrededores del valle puede decir sin la menor duda que la característica más resaltante es la majestuosidad de su volcán. Y existen otras teorías que explican el nombre en este sentido:
  • El Padre Valera afirma que Arequipa, es voz aimara y significa “Trompeta Sonora”.
  • Según Middendorf y Kimmichi, la palabra Arequipa no es quechua sino aimara, significando “Ari” (cumbre) y “Queppa” (detrás); de donde se infiere que Arequipa significa ciudad situada detrás de la cumbre.
  • El bibliógrafo boliviano Acosta sostiene igualmente el origen aimara de la palabra Arequipa, diciendo que “Ari” significa filo y “Quepa” detrás; esto es detrás del borde de la cordillera.
  • Mi abuela, Laura Ladrón de Guevara de las Casas, que escribió un extenso diccionario trilingüe Español-Quechua-Inglés, solía decir que Arequipa provenía de dos voces quechuas, “Areq” (Volcán) y Qhepapi (detrás de); o sea, la ciudad que está “detrás del volcán” viniendo en dirección de la región de habla quechua.


Como dato adicional, que quizá pueda reforzar esta teoría, quisiera hablar del término Characato. El escritor Chalaco Tauro del Pino (nacido en el siglo XX y que nunca fue quechua hablante), nuevamente forzando un origen quechua, dice que el término Characato proviene del quechua “saraqato” (venta de maíz). Otra vez dándole un significado proveniente de una acción y haciendo una comparación forzada. Lo curioso es que Martha Hildebrant se apoya en esta etimología cuando explica que la palabra también se utiliza como gentilicio familiar de Arequipa (como ustedes saben, a los arequipeños se les dice characatos). Cuando lo dice alguien con renombre, se lo da por hecho sin ningún análisis adicional.

Sin embargo, dentro de los pocos datos registrados de la lengua puquina por un fraile a comienzos de la colonia se encontró que “characato” significa cerro luminoso o cumbre reluciente. Es que a mi parecer no habría otra forma de nombrar a este valle dentro del imaginario andino sin hacer alusión al volcán. Esta era la lengua de la cultura Tiahuanaco que ocupó esa región antes de los incas.

Como dijo Ricardo Palma: "No soy muy entendido en el tema...Si hay quien lo explique mejor, que levante el dedo».

Aporte de: HVG


Anotaciones Extra:

Cuando los Incas en el gobierno de Pachacútec inician su política expansionista más o menos el año 1450 D.C., envían un ejército hacia el norte y otro hacia el sur de lo que sería el Imperio del Tawantinsuyu y el ejército del Sur llega a las inmediaciones de la actual ciudad de Arequipa que, viniendo del Cusco, queda justamente detrás del volcán Misti. De allí el nombre.

Laura L.D.G. sobre estas incongruencias idiomáticas, decía también que el nombre con el que conocemos a la Huaca ubicada en Miraflores y que hasta hace unos años era "Huaca Juliana" y después fue "Huaca Pucllana" también estaba equivocado, pues el nombre correcto debe ser "Huaca Qcollana" esgrimiendo para esto razones de peso. Decía que en quechua "Pucllana" quiere decir "juguete", término que no guarda ninguna relación con el centro ceremonial prehispánico. Decía Laura, que el nombre correcto debía ser "Qcollana" que significa "La más importante", término quechua que sí guarda relación con este centro ceremonial prehispánico del valle del Rímac.

Aporte de: Carlos Guzmán Ladrón de Guevara
Doctor en antropología 

jueves, 3 de noviembre de 2016

El Origen del Cumpleaños




De Egipto fue tomada la idea del ritual de “cumpleaños”, donde se celebraba sólo el del Faraón, el de la reina y el de los miembros varones de la realeza. En la antigüedad el simple hecho de mantenerse con vida era suficiente motivo de celebración. La idea era proteger al celebrado de los demonios y garantizar su seguridad durante el año entrante.

De Egipto pasó a otros lugares. Los griegos celebraban mensualmente el “cumpleaños” de sus dioses. Los emperadores romanos daban grandes fiestas con paradas, circos y combates en honor de sus propios cumpleaños y el de sus dioses.

Hasta el siglo IV el cristianismo rechazó la celebración de cumpleaños proclamando que sería pecaminoso celebrar el nacimiento de Cristo como si éste fuese un faraón.

Cuando se empezó a difundir la fiesta de la Navidad como cumpleaños de Cristo, con el tiempo, también los cristianos comenzaron a festejar sus propios cumpleaños uniéndose al de su Salvador.

Este ritual, nacido dentro del dominio de la magia y la religión, fue incorporando costumbres de diferentes lugares y culturas al igual que en el caso de la navidad (fiesta pagana que también terminó siendo aceptada por la Iglesia Católica).

Aún hoy en día, existen religiones que no celebran cumpleaños. Para algunos, se presentan bajo un aspecto desfavorable las celebraciones de cumpleaños que se mencionan en la Biblia,  aunque esta solo hace referencia a solo dos de tales celebraciones:

Gén. 40:20-22: “Ahora bien, al tercer día resultó que era el cumpleaños de Faraón, y él procedió a hacer un banquete [...] Por consiguiente, volvió al jefe de los coperos a su puesto de copero [...] Pero al jefe de los panaderos lo colgó.”

Mat. 14:6-10: “Cuando se celebraba el cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó en la función, y tanto agradó a Herodes que él prometió con juramento darle cualquier cosa que pidiese. Entonces ella, aleccionada de antemano por su madre, dijo: ‘Dame aquí en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista.’ [...] [Él] envió e hizo decapitar a Juan en la prisión.”

Los testigos de Jehová, por ejemplo, toman nota del hecho de que la Palabra de Dios presenta un informe desfavorable sobre las celebraciones de cumpleaños y, por lo tanto, las evitan.

Los griegos creían que toda persona tenía un espíritu protector que estaba presente el día de su nacimiento y cuidaba de ellos durante su vida. Este espíritu tenía una relación mística con el dios en cuyo día de cumpleaños la persona nacía. Los romanos también aceptaban esta idea. Como resultado, hasta hoy tenemos nuestra Hada Madrina, nuestro Ángel Guardián y/o nuestro Santo Patrón. La Iglesia Católica, que no terminaba de aceptarlo, proponía ponerle al niño el nombre del santo del día en que éste nacía y así lo que se celebraría cada año sería el “santo”.

En casi todas las culturas, la luna fue diosa de la fertilidad (de los nacimientos) porque su ciclo de 28 días se relacionaba con el ciclo de la mujer. La costumbre de las tortas dulces comenzó con los griegos, que las ponían en los altares de la diosa de la luna en sus celebraciones. Por eso, la forma redonda de las tortas y la vela encendida sobre ésta, porque la representaban en forma y luz.

Una creencia antigua era que el círculo de velas protegía al homenajeado de los malos espíritus durante un año. Y también desde tiempos muy antiguos se utilizaban velas porque se consideraban dotadas de magia especial para conceder deseos.



En el siglo III, los devotos de Artemisa, diosa de la luna, la honraban el sexto día de cada mes, con una torta en la que se colocaban velas de cera. Según la leyenda, ella misma se encargaba de apagarlas con un soplo de aire que descendía de la ventana, en la parte superior del templo. Un ritual similar repetían los guerreros antes de salir de cacería. Alrededor del pan que se ofrendaba, los hombres se reunían portando cada uno una antorcha en la mano.  Aquel que apagaba la antorcha de un golpe tenía derecho de pedir un deseo, que sería otorgado por la diosa Artemisa.

Otra leyenda dice que la tradición de soplar la vela y pedir tres deseos viene desde mediados de siglo IV durante los festejos del cumpleaños de Alejandro III de Macedonia, Alejandro Magno, a quien le encantaban los pasteles. Se pusieron velas para alumbrar y decorar la mesa.  En esa ocasión, Alejandro pidió derrotar al Imperio Persa y sopló las velas con toda su fuerza, el pedido se cumplió y, desde entonces, el rey siguió cada año, repitiendo el mismo ritual de los deseos.

Los saludos de cumpleaños tienen poder para bien o para mal porque se suponía en la antigüedad que en este día el cumpleañero estaba más cerca del mundo de los espíritus.
De los persas se adquirió la idea de celebrar con dulces.

Como en todos los rituales del mundo, el canto y la música también forman parte de esta celebración. Y en casi todos los países del mundo se canta el "Cumpleaños Feliz" con la misma música, pero en la lengua del lugar. Esta música, con su correspondiente letra, no fueron escritas para ningún cumpleaños sino para que los alumnos se diesen los buenos días en clase. El título original de esta pequeña canción era "Good morning to all" y fue escrita por dos hermanas profesoras estadounidenses a fines del siglo XIX.

Los derechos de autor de aquella música, con la letra ya cambiada por la de "Happy birthday to you", fueron registrados en 1935 y vendidos a Warner Music que cobraría por el uso lucrativo de la canción hasta el año 2030 en Estados Unidos. Este fue el motivo de su gran difusión. En 2015 un juez norteamericano dictaminó que 80 años y millones de dólares habían sido suficiente y pasó a ser de dominio público. Según el Libro Guinness de los Récords es la canción más popular en lengua inglesa.

Aquí la pequeña canción con la letra original: