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jueves, 15 de diciembre de 2016

7 Curiosidades de la Navidad



1. A los 5 meses del comienzo de la Primera Guerra Mundial:
Ambos bandos se tomaron un descanso en Navidad donde se cantaban entre ellos villancicos y canciones. A la mañana siguiente, soldados alemanes salieron de las trincheras y empezaron a aproximarse a las tropas Aliadas gritando “Feliz Navidad” en inglés. Lo más increíble, no fue un truco, realmente docenas de soldados británicos salieron a recibirles y estrechar sus manos, incluso intercambiaron cigarros. 

2. Papá Noel, Santa Claus o San Nicolás:
Son algunos nombres que se le han dado a este legendario personaje. En realidad se trata de una figura inspirada en un obispo cristiano llamado Nicolás, que vivió en el siglo IV, en la actual Turquía. Era una persona venerada por los cristianos de la Edad Media, y hoy se conservan sus reliquias en la basílica de San Nicolás en Bari, Italia. De él se cuentan cientos de historias, narrando sus milagros y bondades. Su mítica fama de repartidor de obsequios se basa en una historia, que cuenta que un padre de tres hijas, no podía casarlas por no tener la dote necesaria. Al saber esto, Nicolás les dio una bolsa de monedas de oro a cada una de ellas. Pero, se dice que todo esto fue hecho en secreto por el sacerdote, quien entraba por una ventana y ponía las monedas dentro de los calcetines de las chicas, que colgaban sobre la chimenea para secarlos. 

3. Bruja Befana:
En algunos países existe la leyenda de la bruja Befana, que barría su casa con su escoba, cuando pasaron los Reyes Magos hacia el pesebre de Belén y la invitaron a ir con ellos. La bruja no los acompañó, y se siente arrepentida. Por eso, la Befana sale cada año a repartir regalos, en busca del Niño Dios, como señal de arrepentimiento. Si los niños han sido buenos con caramelos y chocolates, en cambio si han sido malos los rellena de carbón.
Cuentan que esta leyenda de la Befana se originó en Italia. Y se regalan también brujitas con escobas para las Fiestas. Su nombre deriva de la palabra epifanía.

4. La Flor de Nochebuena:
Estas tradicionales plantas son nativas de regiones tropicales de México, específicamente de Taxco, Guerrero. Su uso como planta decorativa en la temporada navideña, se debe a que florecen en invierno. Los prehispánicos la llamaban, en náhuatl, Cuetlaxóchitl, que se deriva de la unión de las palabras, Cuetlaxtli que significa cuero y xochitl, que significa flor. Esta flor se dio a conocer al resto del mundo durante la época colonial, en la cual se adornaban las iglesias con ella durante las fiestas navideñas.

5. Los Reyes Magos:
Data del siglo VI d.C. Melchor, que representa a los europeos, ofreció al Niño Dios un presente de oro que atestigua su realeza. Gaspar, representante de los semitas de Asia, cuyo bien más preciado es el incienso, lo ofreció al Niño como símbolo de su divinidad. Y por último, Baltasar, negro y con barba, se identifica con los hijos de Cam, los africanos, que entregan la mirra, en alusión a su futura pasión y resurrección. Los restos de los Reyes Magos estuvieron durante trescientos años en Constantinopla, en lo que antes era Bizancio y ahora Estambul, en Turquía. Luego fueron trasladados a Milán hasta 1162, en que el emperador Barbarroja saqueó Milán y entregó los restos de los Reyes Magos al arzobispo Reinaldo de Dassel, quien decidió que dichos restos fueran trasladados a Colonia, Alemania. Los restos de los tres Reyes Magos descansan en un cofre de oro y plata que pesa unos 350 kg, y se halla en una capilla que hizo construir a tal efecto el emperador Carlomagno en Colonia, Alemania.

6. Colores oficiales:
Los colores de la Navidad son el verde, el rojo y el dorado. El verde representa el renacimiento y la vida, el rojo es por la sangre de Cristo y el dorado es la luz, la riqueza y la realeza.

7. Noche de Paz
La canción más popular de Navidad es Noche de Paz, con 733 versiones desde 1973. Se dice que fue escrita en Austria por el padre Joseph Mohr cuando se le rompió el órgano de la iglesia. Sin embargo, la historia que parece ser cierta es la de un sacerdote que la escribió mientras se quedaba en una iglesia de Austria.

jueves, 3 de noviembre de 2016

El Origen del Cumpleaños




De Egipto fue tomada la idea del ritual de “cumpleaños”, donde se celebraba sólo el del Faraón, el de la reina y el de los miembros varones de la realeza. En la antigüedad el simple hecho de mantenerse con vida era suficiente motivo de celebración. La idea era proteger al celebrado de los demonios y garantizar su seguridad durante el año entrante.

De Egipto pasó a otros lugares. Los griegos celebraban mensualmente el “cumpleaños” de sus dioses. Los emperadores romanos daban grandes fiestas con paradas, circos y combates en honor de sus propios cumpleaños y el de sus dioses.

Hasta el siglo IV el cristianismo rechazó la celebración de cumpleaños proclamando que sería pecaminoso celebrar el nacimiento de Cristo como si éste fuese un faraón.

Cuando se empezó a difundir la fiesta de la Navidad como cumpleaños de Cristo, con el tiempo, también los cristianos comenzaron a festejar sus propios cumpleaños uniéndose al de su Salvador.

Este ritual, nacido dentro del dominio de la magia y la religión, fue incorporando costumbres de diferentes lugares y culturas al igual que en el caso de la navidad (fiesta pagana que también terminó siendo aceptada por la Iglesia Católica).

Aún hoy en día, existen religiones que no celebran cumpleaños. Para algunos, se presentan bajo un aspecto desfavorable las celebraciones de cumpleaños que se mencionan en la Biblia,  aunque esta solo hace referencia a solo dos de tales celebraciones:

Gén. 40:20-22: “Ahora bien, al tercer día resultó que era el cumpleaños de Faraón, y él procedió a hacer un banquete [...] Por consiguiente, volvió al jefe de los coperos a su puesto de copero [...] Pero al jefe de los panaderos lo colgó.”

Mat. 14:6-10: “Cuando se celebraba el cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó en la función, y tanto agradó a Herodes que él prometió con juramento darle cualquier cosa que pidiese. Entonces ella, aleccionada de antemano por su madre, dijo: ‘Dame aquí en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista.’ [...] [Él] envió e hizo decapitar a Juan en la prisión.”

Los testigos de Jehová, por ejemplo, toman nota del hecho de que la Palabra de Dios presenta un informe desfavorable sobre las celebraciones de cumpleaños y, por lo tanto, las evitan.

Los griegos creían que toda persona tenía un espíritu protector que estaba presente el día de su nacimiento y cuidaba de ellos durante su vida. Este espíritu tenía una relación mística con el dios en cuyo día de cumpleaños la persona nacía. Los romanos también aceptaban esta idea. Como resultado, hasta hoy tenemos nuestra Hada Madrina, nuestro Ángel Guardián y/o nuestro Santo Patrón. La Iglesia Católica, que no terminaba de aceptarlo, proponía ponerle al niño el nombre del santo del día en que éste nacía y así lo que se celebraría cada año sería el “santo”.

En casi todas las culturas, la luna fue diosa de la fertilidad (de los nacimientos) porque su ciclo de 28 días se relacionaba con el ciclo de la mujer. La costumbre de las tortas dulces comenzó con los griegos, que las ponían en los altares de la diosa de la luna en sus celebraciones. Por eso, la forma redonda de las tortas y la vela encendida sobre ésta, porque la representaban en forma y luz.

Una creencia antigua era que el círculo de velas protegía al homenajeado de los malos espíritus durante un año. Y también desde tiempos muy antiguos se utilizaban velas porque se consideraban dotadas de magia especial para conceder deseos.



En el siglo III, los devotos de Artemisa, diosa de la luna, la honraban el sexto día de cada mes, con una torta en la que se colocaban velas de cera. Según la leyenda, ella misma se encargaba de apagarlas con un soplo de aire que descendía de la ventana, en la parte superior del templo. Un ritual similar repetían los guerreros antes de salir de cacería. Alrededor del pan que se ofrendaba, los hombres se reunían portando cada uno una antorcha en la mano.  Aquel que apagaba la antorcha de un golpe tenía derecho de pedir un deseo, que sería otorgado por la diosa Artemisa.

Otra leyenda dice que la tradición de soplar la vela y pedir tres deseos viene desde mediados de siglo IV durante los festejos del cumpleaños de Alejandro III de Macedonia, Alejandro Magno, a quien le encantaban los pasteles. Se pusieron velas para alumbrar y decorar la mesa.  En esa ocasión, Alejandro pidió derrotar al Imperio Persa y sopló las velas con toda su fuerza, el pedido se cumplió y, desde entonces, el rey siguió cada año, repitiendo el mismo ritual de los deseos.

Los saludos de cumpleaños tienen poder para bien o para mal porque se suponía en la antigüedad que en este día el cumpleañero estaba más cerca del mundo de los espíritus.
De los persas se adquirió la idea de celebrar con dulces.

Como en todos los rituales del mundo, el canto y la música también forman parte de esta celebración. Y en casi todos los países del mundo se canta el "Cumpleaños Feliz" con la misma música, pero en la lengua del lugar. Esta música, con su correspondiente letra, no fueron escritas para ningún cumpleaños sino para que los alumnos se diesen los buenos días en clase. El título original de esta pequeña canción era "Good morning to all" y fue escrita por dos hermanas profesoras estadounidenses a fines del siglo XIX.

Los derechos de autor de aquella música, con la letra ya cambiada por la de "Happy birthday to you", fueron registrados en 1935 y vendidos a Warner Music que cobraría por el uso lucrativo de la canción hasta el año 2030 en Estados Unidos. Este fue el motivo de su gran difusión. En 2015 un juez norteamericano dictaminó que 80 años y millones de dólares habían sido suficiente y pasó a ser de dominio público. Según el Libro Guinness de los Récords es la canción más popular en lengua inglesa.

Aquí la pequeña canción con la letra original: