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lunes, 26 de diciembre de 2016

¿Qué puede obtener sobre ti, tu entrevistador, cuando te pide que dibujes una persona bajo la lluvia?



La prueba Draw-A-Person-In-The-Rain de Verinis et al, está basada en la prueba Draw-a-Person de Machover.

Se le pide a la persona que dibuje una persona bajo la lluvia, sin alguna otra instrucción.
Se cree que la lluvia representa las dificultades y estrés que la persona pueda tener en su vida, y los accesorios y vestimenta representan las defensas psicológicas que dicha persona emplee.

Se espera que la persona dibuje a la persona usando elementos que lo protejan de la lluvia, y que la persona tenga una expresión facial contenta.

Generalmente dibujar a la persona sin ningún tipo de protección es “malo” para fines de evaluación: indica que la persona carece de la mas mínima habilidad para enfrentar las diferentes dificultades. Dibujarlo con expresión contenta mientras se moja sería un signo de que la persona utiliza como defensa psicológica la negación psicótica (hacer de cuenta como si nada malo pasara).


Ahora, personalmente, considero que aquel que haya decidido introducir los test psicométricos a las entrevistas laborales arderá lentamente en el Infierno. Sin embargo, no nos engañemos: si la empresa aplica dicho test, seguramente confía en el método y los resultados, así que es válido preocuparse.

Se puede interpretar la lluvia como las responsabilidades, críticas, presión o circunstancias que puedan estar recayendo sobre la persona que dibuja, según el contexto. 

La persona que se encuentra bajo la lluvia puede estar corriendo, parada con expresión melancólica, tapándose tranquilamente con el paraguas, empapada y enfadada, contenta e incluso saltando sobre los charcos o bailando, etc.; es un modo de mostrar el tipo de respuesta que tiene alguien hacia esa lluvia de cosas negativas, y que podría interpretarse como el modo en que la persona que lo dibuja respondería en ese tipo de circunstancias en el trabajo (si es que la pregunta viene de alguien en recursos humanos).

viernes, 23 de diciembre de 2016

Relación entre la cultura y el ruido



Nos contaba un amigo, que siempre había observado que existe una relación casi directa entre nivel cultural y el ruido. Lo había visto en infinidad de ámbitos como restaurantes, barrios, playas, etc.
Se refería a la educación pero también al intelecto, que no estaba relacionado con la riqueza.

Es frecuente ver que cuando dos personas inteligentes conversan, lo hacen tranquilamente y en voz baja, escuchándose el uno al otro. Pero cuando se trata de gente con pocas luces, lo hacen a los gritos y atropellándose, como si fuese una competencia por quien hace más ruido.

Si uno acude a un restaurante elegante, el ambiente es sereno y relajante. Si por el contrario acude a un sitio popular, el ruido de la gente, de la música, de la radio, del perro, etc, te puede volver loco.

Si uno va a una playa a relajarse y comienza a caer gente “normal", solo se oye el sonido del viento, del mar y las risas de los niños. Ni bien cae una persona de "menor nivel cultural" (por darle un nombre), comienza el reggaeton, la cumbia, las palabrotas y la moto a tope.


No sé si es un asunto de inteligencia, riqueza o educación, pero es evidente que cuanto más pulida es una persona o un grupo social, más apreciado es el silencio.

Ver también

jueves, 22 de diciembre de 2016

¿Por qué una persona inteligente suele estar aislada socialmente?



Creo que eso no es exactamente así. Al menos, no conozco ningún estudio que acredite una relación consistente entre inteligencia y aislamiento social. En cambio, hay bastantes que indican que las personas más inteligentes tienden a estar bien adaptadas socialmente.

En algunos casos particulares, que probablemente no son significativos desde el punto de vista estadístico, pero resultan más llamativos, una persona extremadamente inteligente puede aislarse socialmente por ejemplo, porque sus intereses intelectuales le llevan a concentrarse extraordinariamente en una tarea (un proyecto científico, una obra artística, un campo de estudio).

También puede ocurrir, de forma relacionada con lo anterior, que se encuentre con una “falta de interlocutores”: tal vez su nivel de profundización en lo que realmente le interesa es tal que no tiene a nadie con quien hablar de ello al mismo nivel. Pero creo, y bien podría estar equivocado, que esto es la excepción, no la regla.

Ahora, diferenciemos algunos términos. Una vez le pregunté algo parecido a un amigo refiriéndome a un conocido en común que es un "genio de la lógica" pero que no tiene grandes habilidades sociales. Aún me acuerdo su respuesta: él no es inteligente, es brillante en una disciplina pero eso no es necesariamente inteligencia.

Ahora coincido con él en que la inteligencia debería incluir una esfera intersubjetiva o social. De modo que si uno no logra desarrollar ese tipo de habilidades, lamentablemente no puede actualizar la máxima potencialidad de su inteligencia.


En palabras más simples, si uno está aislado socialmente no puede ser muy inteligente. Puede ser brillante en alguna cosa —haciendo malabares, sacando cuentas matemáticas, etc.— pero la inteligencia es algo más holístico que precisa la crítica y el consejo ajenos.


martes, 29 de noviembre de 2016

La paradoja del cumpleaños



Buscando si existe una palabra en español para denominar a dos personas que han nacido el mismo día -Coetáneos-, encontré este dato interesante:

"El problema del cumpleaños, también llamado paradoja del cumpleaños, establece que de un conjunto de 23 personas, hay una probabilidad del 50,7% de que al menos dos personas de ellas cumplan años el mismo día.

Para 57 o más personas la probabilidad es mayor del 99%. En sentido estricto esto no es una paradoja ya que no es una contradicción lógica; es una paradoja en el sentido de que es una verdad matemática que contradice la común intuición.

Mucha gente piensa que la probabilidad es mucho más baja, y que hacen falta muchas más personas para que se alcance la probabilidad del 50%. Si una habitación tuviera 367 personas, por el Principio del palomar sabemos que habría al menos dos personas cumpliendo años en la misma fecha, ya que un año normal tiene 365 días, y uno bisiesto tiene 366."


El cálculo.




El resultado no es una paradoja matemática, es algo comprobable (además fácilmente) matemáticamente. El calificativo de paradoja le viene por lo contrario que parece a la intuición.
Para calcular la probabilidad para cualquier número de personas n<=365 (ya que si hay más de 365 la probabilidad es 1) la idea es calcular la probabilidad de que no haya dos personas que cumplan los años el mismo día. A esa probabilidad la llamaremos p. Después calculamos la probabilidad de que haya alguna realizando la operación 1-p. Calculemos p (tomaremos el año con 365 días):
Tomamos una de las personas del grupo. Esa persona cumplirá los años un cierto día. Tomamos otra de las personas. La probabilidad de que esta nueva persona no coincida en cumpleaños con la primera es 364/365 (casos favorables: todos los días del año excepto el del cumpleaños de la primera persona; casos posibles: todos los días del año). Si tomamos otra persona más, la probabilidad de que no coincida con ninguna de las anteriores es 363/365 (por la misma razón que antes). Tomando otra más la probabilidad de que no coincida con ninguna de las anteriores es 362/365, y así sucesivamente. Al ser sucesos independientes, la probabilidad de que ocurran todos ellos (que nadie coincida) es el producto de todas esas probabilidades. Para n personas nos queda la siguiente expresión:
p=\cfrac{364}{365} \cdot \cfrac{363}{365} \cdot \cfrac{362}{365} \cdot \ldots \cdot \cfrac{365-n+1}{365}

Usando factoriales podemos escribir esa expresión así:
p=\cfrac{365!}{365^n \cdot (365-n)!}

Si esta es la probabilidad de que no haya dos personas que coincidan en cumpleaños, la probabilidad de que al menos haya una pareja que sí coincida será 1-p. Es decir, la probabilidad de que en una reunión de n personas haya dos que cumplen los años el mismo día y el mismo mes es:

1-\cfrac{365!}{365^n \cdot (365-n)!}


Con n=22 obtenemos una probabilidad de 0.475695. Con n=23 ya pasamos el 50%, exactamente obtenemos una probabilidad de 0.507297. Con n=25, el del ejemplo del principio, estamos ya en 0.5687.
Y no les digo nada si aumentamos un poco más el número de personas del grupo. Les dejo unos cuantos resultados:
Para n=30, la probabilidad es de 0.706316, poco más del 70%.
Para n=35, la probabilidad es de 0.814383, poco más del 81%.

Para n=40, la probabilidad es de 0.891232, casi del 90%.

Para n=45, la probabilidad es de 0.940976, cerca del 95%.

Para n=50, la probabilidad es de 0.970374, más del 97%.

Para n=60, la probabilidad es de 0.994123, ¡¡más del 99%!!.
La cuestión es que generalmente cada persona tiende a imaginar la probabilidad de que, partiendo de una persona concreta, haya otra que coincida en cumpleaños con ella. La probabilidad de ésto es muy baja con 23 personas. La clave del tema es que hay multitud de posibles parejas que pueden formarse conforme vamos aumentando el número de personas del grupo. Por eso la probabilidad acaba siendo tan alta en un grupo tan pequeño.

lunes, 7 de noviembre de 2016

Etimología (con sentido) de Arequipa

¡PELIGRO! ¡POST EXTENSO!

(pero buenísimo)


Me llama la atención, el por qué la tradición y la leyenda se impusieron en la explicación etimológica de la palabra Arequipa.

El nombre Arequepay lo llevan hoteles, restaurantes, negocios diversos y hasta una canción de Chabuca Granda. Es mencionado en medios escritos y expuesto por los guías de turismo a cuanto visitante les es posible. Etimológicamente hablando, probablemente sea el significado más difundido en el Perú.

Cuenta la tradición mencionada, que los soldados del Inca Mayta Cápac le pidieron permiso para quedarse en el valle del río Chili porque quedaron maravillados por la belleza del paisaje y la suavidad del clima. Y según esta leyenda, el inca respondió "Ari qhipay" ("Sí, quedaos" en quechua).

Quisiera hacer algunas observaciones que podrían contradecir esto:

Si queremos decir sí en quechua, no se dice Ari sino Arí, con tílde. Las palabras quechuas son graves. No hay palabras esdrújulas o sobreesdrújulas; tampoco hay palabras agudas, salvo estas pocas excepciones: las que llevan el sufijo conjetural chá; unas 8 interjecciones; y un par de palabras que expresan afirmación, Hinayá y Arí.

Mayta Cápac, el cuarto inca, no llegó nunca con un ejército a Arequipa. Perteneció a la fase conocida como Curacazgo del Cusco. Fue Pachacútec, el octavo Inca, el que comenzó con la fase de expansión, llamada también Tahuantinsuyo o Imperio.

Difícil que el inca haya hablado con sus soldados. El Inca jamás tenía trato directo con el pueblo; ni siquiera se le podía mirar a los ojos. Era asistido por familiares, funcionarios y sacerdotes de la nobleza.

La nobleza Inca no hablaba quechua sino puquina que era su lengua críptica; lengua hoy extinta pero de la cual quedan muchos nombres conocidos. El quechua y el aimara eran las lenguas del pueblo.

Una de las características más importantes de nuestra toponimia indígena (o sea los nombres de lugares habitados y no habitados, incluidos ríos, montañas, lagos, etc.) es que indicaban claramente las características físicas del lugar y eran inmediatamente comprensibles para el que hablaba la lengua. No tienen relación con personajes históricos, míticos, religiosos, de situaciones ni menos de acciones, como este caso en particular. Ese es un concepto español y occidental.

Es occidental también el pensar que un súbdito le pudiese decir al Inca: “Jefe, nos cansamos, este valle está muy templado y muy bonito. Nos quedamos”. Peor aún que el Inca le responda: “Quédense, yo me regreso solo y si pasa algo yo mismo soy”.

A muchos nombres propios de lugares y personajes de nuestra cultura andina se les ha querido dar una explicación buscando un origen quechua; pero aquí se incurre en un grave error (aunque podría ser que efectivamente este nombre provenga del quechua). Es verdad que muchos de los lugares en esta parte del sub continente tienen nombre quechua, pero no todos son los nombres originarios. Y esto se dio porque los curas españoles evangelizaron en quechua, ya que era la lengua más comprensible por los antiguos peruanos, y eran estos curas los encargados de elaborar los mapas utilizados en su evangelización. Pero a la llegada de los españoles se estima que las lenguas habladas en el Tahuantinsuyo y en la Amazonia eran más de 300.

Lo que parece ser cierto es que es un nombre que viene de una lengua del lugar (se habló proto-quechua, puquina y aimara en la zona). También que es un nombre formado por dos palabras como la mayoría de los nombres andinos y que tiene que ver con una característica del lugar.

Todo aquel que ha estado en Arequipa y contempla los alrededores del valle puede decir sin la menor duda que la característica más resaltante es la majestuosidad de su volcán. Y existen otras teorías que explican el nombre en este sentido:
  • El Padre Valera afirma que Arequipa, es voz aimara y significa “Trompeta Sonora”.
  • Según Middendorf y Kimmichi, la palabra Arequipa no es quechua sino aimara, significando “Ari” (cumbre) y “Queppa” (detrás); de donde se infiere que Arequipa significa ciudad situada detrás de la cumbre.
  • El bibliógrafo boliviano Acosta sostiene igualmente el origen aimara de la palabra Arequipa, diciendo que “Ari” significa filo y “Quepa” detrás; esto es detrás del borde de la cordillera.
  • Mi abuela, Laura Ladrón de Guevara de las Casas, que escribió un extenso diccionario trilingüe Español-Quechua-Inglés, solía decir que Arequipa provenía de dos voces quechuas, “Areq” (Volcán) y Qhepapi (detrás de); o sea, la ciudad que está “detrás del volcán” viniendo en dirección de la región de habla quechua.


Como dato adicional, que quizá pueda reforzar esta teoría, quisiera hablar del término Characato. El escritor Chalaco Tauro del Pino (nacido en el siglo XX y que nunca fue quechua hablante), nuevamente forzando un origen quechua, dice que el término Characato proviene del quechua “saraqato” (venta de maíz). Otra vez dándole un significado proveniente de una acción y haciendo una comparación forzada. Lo curioso es que Martha Hildebrant se apoya en esta etimología cuando explica que la palabra también se utiliza como gentilicio familiar de Arequipa (como ustedes saben, a los arequipeños se les dice characatos). Cuando lo dice alguien con renombre, se lo da por hecho sin ningún análisis adicional.

Sin embargo, dentro de los pocos datos registrados de la lengua puquina por un fraile a comienzos de la colonia se encontró que “characato” significa cerro luminoso o cumbre reluciente. Es que a mi parecer no habría otra forma de nombrar a este valle dentro del imaginario andino sin hacer alusión al volcán. Esta era la lengua de la cultura Tiahuanaco que ocupó esa región antes de los incas.

Como dijo Ricardo Palma: "No soy muy entendido en el tema...Si hay quien lo explique mejor, que levante el dedo».

Aporte de: HVG


Anotaciones Extra:

Cuando los Incas en el gobierno de Pachacútec inician su política expansionista más o menos el año 1450 D.C., envían un ejército hacia el norte y otro hacia el sur de lo que sería el Imperio del Tawantinsuyu y el ejército del Sur llega a las inmediaciones de la actual ciudad de Arequipa que, viniendo del Cusco, queda justamente detrás del volcán Misti. De allí el nombre.

Laura L.D.G. sobre estas incongruencias idiomáticas, decía también que el nombre con el que conocemos a la Huaca ubicada en Miraflores y que hasta hace unos años era "Huaca Juliana" y después fue "Huaca Pucllana" también estaba equivocado, pues el nombre correcto debe ser "Huaca Qcollana" esgrimiendo para esto razones de peso. Decía que en quechua "Pucllana" quiere decir "juguete", término que no guarda ninguna relación con el centro ceremonial prehispánico. Decía Laura, que el nombre correcto debía ser "Qcollana" que significa "La más importante", término quechua que sí guarda relación con este centro ceremonial prehispánico del valle del Rímac.

Aporte de: Carlos Guzmán Ladrón de Guevara
Doctor en antropología 

jueves, 3 de noviembre de 2016

El Origen del Cumpleaños




De Egipto fue tomada la idea del ritual de “cumpleaños”, donde se celebraba sólo el del Faraón, el de la reina y el de los miembros varones de la realeza. En la antigüedad el simple hecho de mantenerse con vida era suficiente motivo de celebración. La idea era proteger al celebrado de los demonios y garantizar su seguridad durante el año entrante.

De Egipto pasó a otros lugares. Los griegos celebraban mensualmente el “cumpleaños” de sus dioses. Los emperadores romanos daban grandes fiestas con paradas, circos y combates en honor de sus propios cumpleaños y el de sus dioses.

Hasta el siglo IV el cristianismo rechazó la celebración de cumpleaños proclamando que sería pecaminoso celebrar el nacimiento de Cristo como si éste fuese un faraón.

Cuando se empezó a difundir la fiesta de la Navidad como cumpleaños de Cristo, con el tiempo, también los cristianos comenzaron a festejar sus propios cumpleaños uniéndose al de su Salvador.

Este ritual, nacido dentro del dominio de la magia y la religión, fue incorporando costumbres de diferentes lugares y culturas al igual que en el caso de la navidad (fiesta pagana que también terminó siendo aceptada por la Iglesia Católica).

Aún hoy en día, existen religiones que no celebran cumpleaños. Para algunos, se presentan bajo un aspecto desfavorable las celebraciones de cumpleaños que se mencionan en la Biblia,  aunque esta solo hace referencia a solo dos de tales celebraciones:

Gén. 40:20-22: “Ahora bien, al tercer día resultó que era el cumpleaños de Faraón, y él procedió a hacer un banquete [...] Por consiguiente, volvió al jefe de los coperos a su puesto de copero [...] Pero al jefe de los panaderos lo colgó.”

Mat. 14:6-10: “Cuando se celebraba el cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó en la función, y tanto agradó a Herodes que él prometió con juramento darle cualquier cosa que pidiese. Entonces ella, aleccionada de antemano por su madre, dijo: ‘Dame aquí en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista.’ [...] [Él] envió e hizo decapitar a Juan en la prisión.”

Los testigos de Jehová, por ejemplo, toman nota del hecho de que la Palabra de Dios presenta un informe desfavorable sobre las celebraciones de cumpleaños y, por lo tanto, las evitan.

Los griegos creían que toda persona tenía un espíritu protector que estaba presente el día de su nacimiento y cuidaba de ellos durante su vida. Este espíritu tenía una relación mística con el dios en cuyo día de cumpleaños la persona nacía. Los romanos también aceptaban esta idea. Como resultado, hasta hoy tenemos nuestra Hada Madrina, nuestro Ángel Guardián y/o nuestro Santo Patrón. La Iglesia Católica, que no terminaba de aceptarlo, proponía ponerle al niño el nombre del santo del día en que éste nacía y así lo que se celebraría cada año sería el “santo”.

En casi todas las culturas, la luna fue diosa de la fertilidad (de los nacimientos) porque su ciclo de 28 días se relacionaba con el ciclo de la mujer. La costumbre de las tortas dulces comenzó con los griegos, que las ponían en los altares de la diosa de la luna en sus celebraciones. Por eso, la forma redonda de las tortas y la vela encendida sobre ésta, porque la representaban en forma y luz.

Una creencia antigua era que el círculo de velas protegía al homenajeado de los malos espíritus durante un año. Y también desde tiempos muy antiguos se utilizaban velas porque se consideraban dotadas de magia especial para conceder deseos.



En el siglo III, los devotos de Artemisa, diosa de la luna, la honraban el sexto día de cada mes, con una torta en la que se colocaban velas de cera. Según la leyenda, ella misma se encargaba de apagarlas con un soplo de aire que descendía de la ventana, en la parte superior del templo. Un ritual similar repetían los guerreros antes de salir de cacería. Alrededor del pan que se ofrendaba, los hombres se reunían portando cada uno una antorcha en la mano.  Aquel que apagaba la antorcha de un golpe tenía derecho de pedir un deseo, que sería otorgado por la diosa Artemisa.

Otra leyenda dice que la tradición de soplar la vela y pedir tres deseos viene desde mediados de siglo IV durante los festejos del cumpleaños de Alejandro III de Macedonia, Alejandro Magno, a quien le encantaban los pasteles. Se pusieron velas para alumbrar y decorar la mesa.  En esa ocasión, Alejandro pidió derrotar al Imperio Persa y sopló las velas con toda su fuerza, el pedido se cumplió y, desde entonces, el rey siguió cada año, repitiendo el mismo ritual de los deseos.

Los saludos de cumpleaños tienen poder para bien o para mal porque se suponía en la antigüedad que en este día el cumpleañero estaba más cerca del mundo de los espíritus.
De los persas se adquirió la idea de celebrar con dulces.

Como en todos los rituales del mundo, el canto y la música también forman parte de esta celebración. Y en casi todos los países del mundo se canta el "Cumpleaños Feliz" con la misma música, pero en la lengua del lugar. Esta música, con su correspondiente letra, no fueron escritas para ningún cumpleaños sino para que los alumnos se diesen los buenos días en clase. El título original de esta pequeña canción era "Good morning to all" y fue escrita por dos hermanas profesoras estadounidenses a fines del siglo XIX.

Los derechos de autor de aquella música, con la letra ya cambiada por la de "Happy birthday to you", fueron registrados en 1935 y vendidos a Warner Music que cobraría por el uso lucrativo de la canción hasta el año 2030 en Estados Unidos. Este fue el motivo de su gran difusión. En 2015 un juez norteamericano dictaminó que 80 años y millones de dólares habían sido suficiente y pasó a ser de dominio público. Según el Libro Guinness de los Récords es la canción más popular en lengua inglesa.

Aquí la pequeña canción con la letra original: